Todo el que se dedica a cuidar los bosques piensa a largo plazo. Los árboles crecen lentamente, tienen que soportar las inclemencias climatológicas y necesitan por lo menos 60 años hasta estar listos para la tala. Plantar árboles y ver cómo se desarrollan en sus distintos emplazamientos: «Adquirir todo ese conocimiento puede durar más que la vida de una persona», comenta Bernd Igler, director de producción de THE LIECO COMPANY en Kalwang. Depende del suelo, de las condiciones climáticas y del propio árbol joven. Una de las mayores preocupaciones de los propietarios forestales son los largos períodos de sequía, los fenómenos meteorológicos extremos y las plagas, incidencias que se están produciendo con mayor frecuencia y durante periodos más largos en las últimas décadas como consecuencia del cambio climático. Es un hecho que dañan el bosque y las calamidades que traen consigo han sido enormes en los últimos años.
«El cambio de especies arbóreas
es nuestra estrategia desde
la perspectiva actual»
Bernd Igler
Director de producción de THE LIECO COMPANY
¿Qué hacer? «El cambio de especies arbóreas es nuestra estrategia desde la perspectiva actual», afirma resueltamente Igler. El objetivo es crear bosques más capaces de hacer frente al ascenso de las temperaturas. Hay toda una serie de factores que se tienen en cuenta al hacer estas nuevas reflexiones.
Se trata de mirar hacia atrás y hacia adelante. Todo el que quiera comprender los bosques tiene que abordar el ecosistema forestal, pero también, inevitablemente, la historia, para entender qué es lo que ha ocasionado las grandes calamidades forestales. Veamos el ejemplo de Alemania. Los rodales puros de píceas existentes allí, que se han visto gravemente afectados, se plantaron principalmente después de la Segunda Guerra Mundial. Originariamente, en amplias zonas del centro y el oeste de Alemania crecían hayas. Pero, como consecuencia de la reconstrucción y los pagos de reparaciones, se taló más madera de la que podía volver a crecer. Eso convirtió a la pícea en la especie arbórea universal ideal para la reforestación. ¿Por qué? Porque las píceas crecen rápidamente, producen buena madera de construcción y se reproducen con facilidad. «Nadie podía saber en aquel momento que el clima iba a cambiar», apunta Igler.
Jule Nauen, directora del vivero de árboles Lürssen, perteneciente a LIECO COMPANY, puede confirmarlo: «Las píceas han desaparecido de toda la región debido a la sequía». Originariamente las hayas eran los árboles autóctonos de la zona, pero desgraciadamente tampoco soportan bien la falta de agua. «En este momento todo el mundo quiere saber qué debe plantar», informa. La silvicultura es un negocio de carácter regional. Los bosques alpinos no presentan las mismas condiciones que los bosques situados en las zonas de altitud media de Alemania. THE LIECO COMPANY ha desarrollado nuevas estrategias y suministra plantas forestales de alta calidad a propietarios forestales de distintas regiones. Tendencia imperante: bosques mixtos, porque suelen ser más estables en general. «Sin reforestación, en condiciones naturales, las especies arbóreas que colonizan preponderantemente una zona son aquellas que poblaban antes ese lugar», afirma Igler. Desde el punto de vista de la silvicultura, la variedad también impide que se concentre el riesgo de sufrir calamidades, ya que no todas las especies arbóreas se ven afectadas por igual por las influencias medioambientales.
Producir madera
De hecho, esos años de cambio para los bosques ya están en marcha. Las píceas, antaño dominantes, se están mezclando ahora en la región alpina con el alerce y el abeto blanco, el haya roja y el arce sicómoro, mientras que la proporción de alerce está aumentando a mayor altitud. «Sin embargo, me gustaría salir en defensa de las píceas, que siempre supondrán un elevado porcentaje dentro de la mezcla de especies arbóreas de la región alpina», subraya Igler. Desde el punto de vista de la silvicultura, las píceas siguen siendo árboles extremadamente productivos. Crecen rápidamente, proporcionan buena madera y plantean pocos problemas de explotación, incluso cuando se trata de almacenar las semillas en los bancos de semillas de THE LIECO COMPANY.
THE LIECO COMPANY también tiene buenas soluciones para los bosques de zonas bajas, como los del centro y el norte de Alemania, y cuenta con Lürssen como socio importante en el Grupo Liechtenstein. Además de robles y hayas, también se plantan en los bosques abetos Douglas, varios tipos de pinos y muchas otras especies arbóreas, incluido el cedro del Atlas. «No hay alternativa», afirma Igler. Su colega Jule Nauen trabaja siguiendo un rumbo similar en su región del oeste de Alemania: «Creemos que una mezcla de diferentes especies de árboles resistentes al calor es la mejor solución desde la perspectiva actual». En concreto, menciona el avellano turco, el cedro del Atlas y del Líbano, pero también diversos tipos de roble o castaño, «la variedad permite evitar la concentración de riesgos», explica.
«LA GENÉTICA DE LOS ÁRBOLES DESEMPEÑA UN PAPEL IMPORTANTE EN LA REFORESTACIÓN»
Christoph Hartleitner
Gerente y director de ventas de THE LIECO COMPANY
Pero hay otro factor a tener en cuenta. «La genética de los árboles también desempeña un papel importante en la reforestación», afirma Christoph Hartleitner, director de ventas de THE LIECO COMPANY. Las semillas de alta calidad según los estándares de LIECO garantizan que se cosecharán árboles cuyas características fenotípicas, como la posición de las ramas, la corteza y la calidad de la madera, serán óptimas. Pero el propio emplazamiento del árbol también desempeña un papel a tener en cuenta. Factores como la altitud, las condiciones del suelo y la disponibilidad de agua quedan inscritos en los genes de los árboles. «Una semilla de árbol procedente de lugares a baja altitud tendrá dificultades en la alta montaña», afirma Hartleitner. Esto se sabe, entre otras cosas, por los programas de reforestación de la época de María Teresa, cuando se utilizaron semillas procedentes de Chequia y de los Balcanes para reforestar la región alpina. «300 años después seguimos constatando que no fue una buena idea».
THE LIECO COMPANY ofrece una amplia gama de regiones de origen en su banco de semillas, proporcionando a los propietarios forestales plantas forestales que encajan perfectamente con sus condiciones locales. «Estamos comprometidos con la idea del origen», afirma Hartleitner. Eso significa que cualquiera que compre plantas forestales jóvenes a THE LIECO COMPANY no solo obtiene la máxima calidad, sino también plantones cuyas semillas proceden de regiones climáticas comparables. Este es el fundamento para conseguir un bosque sano y resistente. Además, se toman muestras de cada siembra, a fin de llevar a cabo un seguimiento.
EMPRENDER LA REFORESTACIÓN
Este cambio de estrategia también cuenta con acompañamiento científico. Jule Nauen, que ha estudiado silvicultura, considera interesante un estudio sobre el roble albar que se está plantando actualmente para reforestar zonas dañadas de la región. Pero otras especies de roble también podrían ser prometedoras porque han demostrado que pueden adaptarse hasta cierto punto a nuevas condiciones. En Lürssen también se está experimentando con especies arbóreas procedentes de regiones meridionales, es decir, de regiones generalmente pobres en agua. «En los próximos años quedará claro lo que funciona y lo que no», afirma, pero una cosa es segura: «Las coníferas ya no serán la especie dominante en los bosques del centro de Alemania».
El Grupo Liechtenstein tiene una nueva sede en Nová Role, en Chequia. De este modo, THE LIECO COMPANY cubre grandes zonas climáticas de Europa por lo que respecta a la genética y al origen. Por otro lado, los bancos de semillas de árboles de hoja caduca suponen todo un reto. «Almacenar bellotas y hayucos es mucho más difícil que almacenar semillas de coníferas. Sobre todo, las semillas deben utilizarse en un plazo de dos años», explica Hartleitner. En el Westerwald alemán, las bellotas se siembran inmediatamente. Si un año no hay semillas de roble, se espera a la cosecha del año siguiente, explica Nauen. La gestión de los bosques no admite prisas; quienes practican la silvicultura activa piensan para las generaciones futuras.
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