PROPIEDADES INMOBILIARIAS

EXPERIENCIA PALACIEGA

Los palacios del Grupo Liechtenstein sirven para muchas cosas. También se pueden celebrar eventos en ellos. Hagamos una visita al Gartenpalais de Rossau con la gestora de eventos Juliana Werner.

Hay eventos que deben quedar en la memoria de todos los que participan en ellos. Por ejemplo, reuniones de negocios en las que se toman decisiones importantes y se impresiona a los socios comerciales; o conferencias que dejan un recuerdo imborrable y no deberían tener lugar en un entorno anónimo; o el más emotivo de todos los acontecimientos, las bodas, que se preparan para convertirse en el «el día más hermoso de la vida», un objetivo cuyo éxito depende de la propia localización del evento.

«El palacio y los jardines están hechos para crear recuerdos», afirma Juliana Werner durante una visita guiada al edificio. Es gestora de eventos de Liechtenstein Immobilien y guía por los salones del Gartenpalais, uno de los dos palacios del Grupo Liechtenstein, a cualquiera que busque un lugar espectacular para organizar un evento en Viena.

El recorrido por el edificio comienza en la luminosa Sala Terrena, una estancia que antaño estaba abierta para que pudieran pasar los carruajes. «Esta es una residencia de verano que Hans Adam von Liechtenstein hizo construir en el entonces moderno estilo barroco para impresionar a sus invitados», explica Juliana. Y realmente sigue siendo impresionante a día de hoy.

FASTUOSA RECEPCIÓN

Las zonas antaño abiertas ahora son amplios espacios interiores. «Aquí es donde se recibe a los invitados», explica Juliana pasando junto a un carruaje hacia las puertas que dan acceso al jardín, que también está incluido en el alquiler.

Las bodas se suelen celebrar en este lado del edificio, explica. Hacia la derecha se abren los denominados apartamentos de las damas, «en las bodas se suelen convertir en pistas de baile y en las conferencias se transforman en espacios para sesiones paralelas», explica. Yendo en dirección contraria se llega a las galerías de arte, que albergan la colección privada de la familia Liechtenstein. «¿En qué lugar del mundo se puede reservar un museo para organizar un evento?», pregunta. Muchos eligen el Gartenpalais precisamente por esa razón.

Luego subimos las escaleras de mármol que llevan hasta el primer piso. La pieza más fastuosa del Gartenpalais es el Salón de Hércules, con fantásticos frescos en el techo, obra del pintor barroco italiano Andrea Pozzi, en los que se despliega un cielo aparentemente infinito. Aquí se celebran cenas exclusivas con grandes mesas redondas para un máximo de xx invitados. Juliana ha estado presente muchas veces, moviendo los hilos en segundo plano.

«EN EL GARTENPALAIS UNO PUEDE SUMERGIRSE EN LA HISTORIA DE EUROPA»

Juliana Werner

Directora de Gestión de Eventos y Marketing
Palacio Liechtenstein

Las visitas guiadas al palacio en compañía de Juliana Werner son de distinta duración. Entre 20 minutos y tres horas, dependiendo de los intereses de los clientes. La mayoría de ellos quedan impresionados, comenta Juliana, por toda la tecnología oculta bajo la superficie barroca. Las puertas parecen abrirse por sí solas, los sistemas de sonido e iluminación están ocultos en pequeñas estancias contiguas destinadas a tal fin y se dispone de todas las comodidades del siglo XXI. Por eso muchos clientes dicen que el Gartenpalais da la sensación de ser un espacio «privado». Y eso es algo que aprecian muchos americanos y americanas. «En el Gartenpalais uno puede sumergirse en la historia de Europa».

EN COMPAÑÍA DE EXPERTOS

Quien decida alquilar el Gartenpalais después de una visita guiada por Juliana Werner también será atendido por ella. Se alquila la totalidad del edificio y los jardines por diez horas como mínimo. Los costes se detallan de forma transparente en la página web. El precio del alquiler no incluye el equipamiento ni el catering, que deben ser suministrados por terceros proveedores. «Proporcionamos asesoramiento y ponemos a disposición del cliente nuestra experimentada red», explica Juliana refiriéndose a proveedores de catering que cuentan con el equipo adecuado y camareros que saben manejarse con las muchas subidas y bajadas por las escaleras, o técnicos de sonido familiarizados con la acústica de las salas de techos elevados. «Conocemos todas las triquiñuelas y eliminamos dificultades de antemano», asegura Juliana.

En cierto modo, Juliana Werner y sus colegas también forman parte del inventario. «Mi jornada de trabajo en los eventos comienza cuando el primer proveedor entra en el palacio y termina cuando todo se deja más o menos recogido», explica y nos conduce hasta las dependencias que vendrían a ser el «backstage» del palacio. La cocina, por ejemplo: una larga sala con muchas mesas en las que se preparan los platos para las cenas de gala. El personal dispone de vestuarios y aseos. Sin embargo, los encargados del catering tienen que traer su propio equipo de cocina, el Grupo Liechtenstein solo pone a su disposición una cámara frigorífica.

«¿En qué lugar del mundo se puede reservar un museo para organizar un evento?»

Juliana Werner
Directora de Gestión de Eventos y Marketing
Palacio Liechtenstein

A propósito de «backstage», el sótano del Gartenpalais no solo alberga el guardarropa para los invitados, sino también un guardarropa para los y las artistas, que lo utilizan siempre que se celebran actos culturales en el palacio. El Gartenpalais está muy solicitado para conciertos privados. Para este tipo de eventos se instala un escenario y butacas doradas en el Salón de Hércules. Muchos grupos de cruceristas hacen escala aquí, en el Gartenpalais: «Una excursión a tierra con champán, ballet y Mozart» se convierte, según Juliana Werner, en el momento culminante de cualquier viaje.

A veces también acuden aquí, al Gartenpalais, invitados muy ilustres. Uno de los proyectos favoritos de Juliana Werner durante el pasado año fue un rodaje con Kate Winslet para la serie de HBO «El Régimen». «Cuando Kate Winslet sacó su teléfono móvil porque le parecía que el Gartenpalais era fabuloso, lo tomamos como un cumplido», recuerda.

Si las estrellas de Hollywood son más bien escasas, las parejas de novios suelen ser huéspedes muy habituales. Juliana nos explica que la Sala Terrena ofrece un decorado de cuento de hadas para las bodas y cuando hace buen tiempo el parque se convierte en un entorno idílico para estas celebraciones, puesto que permanece cerrado al público mientras dura el evento. A nuestra anfitriona le encanta compartir con los invitados la anécdota de que el carruaje dorado de la Sala Terrena se construyó en su día para recoger e impresionar a la princesa Isabel de Parma, futura esposa del príncipe heredero José II.

A SOLAS EN EL MUSEO

No obstante, Juliana Werner suele dejar para el final la experiencia culminante de la visita: las galerías de arte junto con la colección Liechtenstein, que se abren a los invitados para que puedan disfrutarlas en privado. Esta opción está muy solicitada como programa acompañante de conferencias y bodas. Podríamos llamarlo «a solas en el museo». Por supuesto, en las galerías también hay divulgadores y divulgadoras de arte dispuestos a proporcionar información a los visitantes. «Contemplar una colección privada de arte a solas, sin público, es una experiencia inolvidable», apunta Juliana.

Un servicio extra de Liechtenstein Immobilien: los gestores de eventos también acompañan a sus clientes y clientas durante el desarrollo de todas las actividades. «Estamos presentes in situ y siempre muy ocupados porque conocemos cada rincón, cada problema y cada solución», comenta riendo Juliana. Ella no se va a casa hasta que el último invitado ha abandonado el Gartenpalais. Y en el caso de las bodas es posible que eso no ocurra antes del amanecer.

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